¿Qué es el CESMO?

El Corredor Ecológico de la Sierra Madre Oriental (CESMO) es una estrategia para promover el desarrollo regional de una porción de la Sierra Madre Oriental, bajo criterios de conservación, uso y manejo sustentable de sus recusos naturales.


A través de acciones que promuevan la conectividad ecológica, económica e institucional, se aspira a generar beneficios para sus habitantes a través de un enfoque participativo, respetuoso e incluyente de todos los sectores de la sociedad.

El CESMO es una iniciativa del gobierno de México, que inicia a mediados de 2012 mediante un amplio proceso participativo encabezado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), a través de la Comisión Nacional de Areas Naturales Protegidas (CONANP), y con el apoyo del Gobierno de Alemania a través de la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) - Cooperación Alemana al Desarrollo-.


A lo largo del tiempo, diversas instituciones y actores se han sumado al CESMO, tanto en su proceso de conceptualización, definición de territorio y líneas estratégicas como de su instrumentación, destácandose los Estados que integran la iniciativa. A saber: San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo, Puebla y Veracruz, así como numerosas organizaciones académicas, de la sociedad civil y el sector privado.


El territorio del CESMO

El CESMO está integrado por regiones prioritarias de la región conocida como Sierra Madre Oriental en los cinco estados mencionados. Comprende 240 municipios con alrededor de 4.4 millones de hectáreas que albergan objetos y valores de gran relevancia natural, cultural y social.


La definición de su polígono se hizo mediante un proceso participativo entre instituciones federales, estatales y academia con asesoría de GIZ, durante el primer taller regional del CESMO, celebrado en Xalapa en septiembre 2012.


En 2013, con un proceso similar se identificaron 23 zonas prioritarias, las cuales incluyen alrededor de 157 municipios, con una superficie aproximada de 1.6 millones de hectáreas. Estas zonas fueron definidas por sus valores socio ambientales, así como por criterios de operatividad de las instituciones que participaron en el proceso.


En ellas se pretende generar experiencias demostrativas de conectividad ecológica, económica e institucional, de forma tal que sus resultados e impactos alcanzados puedan ser replicados posteriormente en otros territorios y/o, puedan ser escalados a nivel de políticas públicas.